No es que se comenzara la casa por la azotea pero primero nació el Hogar y luego la Fundación Fraternitas sin más pretensión que el apoyo desde el mestizaje.

Ambos partos salen del corazón de tres hombres quijotescos, dos sacerdotes y un laico, quienes después de una experiencia misionera son conscientes de no poder cambiar el mundo pero sí aliviarlo creyendo más en la Providencia que en los propios recursos y normas establecidas.

Todo comienza a ser un sueño que poco a poco, con luces y sombras, se va haciendo realidad.

El alumbramiento tuvo lugar en una pequeña casa rural de la serranía gaditana y a los pies de un Cristo del Cachorro como símbolo de la expiración de tantos niños vulnerables y abandonados. También bajo una estampa de la Virgen de Guadalupe.

Nunca se dudó que debería llevar el nombre del Obispo mártir albergando ya en nuestros corazones el pálpito de que lo veríamos en los altares por su compromiso con los pobres y la justicia desde el Evangelio.

Deberían ser destinatarios los niños y niñas más pobres de entre los pobres y abierto a toda necesidad en la que fuera imperante poner en práctica la misericordia y el amor cristiano. Viviendo de forma similar al lugar en el que estuvieran insertados.

TODO SEA A MAYOR GLORIA DE DIOS

Eduardo M. Clemens.

Presidente Honorario.

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