Querido amigo:

Muchas gracias por entrar en nuestro portal de internet, esperemos que en el mismo encuentres toda la información que necesites sobre nuestra fundación “Fraternitad Sine Finibus” y su proyecto social en la localidad peruana de Trujillo, llamada Hogar Oscar Romero.

Pero no te quedes solo en esa información, da un paso más y colabora con la fundación de la manera que más te enriquezca. Así puedes hacer caridad con esos niños necesitados, tanto económicamente, como con tu ayuda personal o de ambas maneras.

Somos una fundación que permite ver a sus colaboradores y amigos lo que se hace con sus donativos “in situ”. Y que está abierta para todas las personas de buena voluntad, que tengan a bien participar en este proyecto en el que se lleva trabajando casi veinte años.

Son muchos los niños que han pasado por nuestro hogar, siempre en coordinación con las autoridades y servicios sociales peruanos, y que gracias a todos los colaboradores, esos niños han conseguido salir de la marginación y la pobreza, teniendo de ese modo una infancia feliz y fructífera.

Nos mueve la caridad cristiana, más allá del noble valor humano de la solidaridad, nuestra fundación tiene como motor la caridad que nace del corazón del creyente en Jesucristo, y que esperamos compartas desde este momento con nosotros.

¡Bienvenido a la casa de los niños amados por Dios!

¡Bienvenido a Fraternitas Sine Finibus!

Un abrazo fuerte.

Jesús Gil Pineda.

Presidente Fundación Fraternitas Sine Finibus

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Ya habían brotado las primeras ideas en Algodonales. Ya Eduardo Martín Clemens había tomado el pulso a la zona de Perú donde años después funciona nuestro Hogar a pleno rendimiento, no en vano el padrecito llegó a ser rector del Seminario Diocesano de Trujillo, y menos mal que no se quedó por allí con mitra y sede…

En esos primeros momentos conocí la idea de Fraternitas sine Finibus y desde entonces sigo el día a día en primera línea como secretario de la fundación. Muchos años ya. Muchos recuerdos…

Las primeras reuniones en casa de Fernando Guimerá, la experiencia nativa de Pablo Peñas, las odiseas vividas por Eduardo, los nombres de los amigos de Perú, los problemas con los terrenos, las escrituras, los dominios y los soles. Un mundo extraño que poco a poco iba asumiendo sin haber ido.

La presentación en sociedad en el salón de actos del Colegio de Médicos de Sevilla, el 10 de mayo de 2001. El salón a reventar de gente, representantes de diversos movimientos y de la iglesia diocesana, la música del grupo peruano, los recuerdos típicos ya a la venta, la dificultad de tomarse una cerveza con tanta gente asistente al acto. Un día glorioso.

Y luego a caminar sorteando dificultades burocráticas, económicas, bancarias, institucionales y de todo tipo. Muchas, y todas gracias a Dios resueltas.

En el momento actual el Hogar cumple su cometido al cien por cien (o más). Es un referente en la zoza y es respetado y ponderado.

Dios quiera que el Hogar “Monseñor Romero” en Trujillo (Perú) llegue a ser centenario.

Rafael Ruizbérriz de Torres Sánchez.

Secretario.

 

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No es que se comenzara la casa por la azotea pero primero nació el Hogar y luego la Fundación Fraternitas sin más pretensión que el apoyo desde el mestizaje.

Ambos partos salen del corazón de tres hombres quijotescos, dos sacerdotes y un laico, quienes después de una experiencia misionera son conscientes de no poder cambiar el mundo pero sí aliviarlo creyendo más en la Providencia que en los propios recursos y normas establecidas.

Todo comienza a ser un sueño que poco a poco, con luces y sombras, se va haciendo realidad.

El alumbramiento tuvo lugar en una pequeña casa rural de la serranía gaditana y a los pies de un Cristo del Cachorro como símbolo de la expiración de tantos niños vulnerables y abandonados. También bajo una estampa de la Virgen de Guadalupe.

Nunca se dudó que debería llevar el nombre del Obispo mártir albergando ya en nuestros corazones el pálpito de que lo veríamos en los altares por su compromiso con los pobres y la justicia desde el Evangelio.

Deberían ser destinatarios los niños y niñas más pobres de entre los pobres y abierto a toda necesidad en la que fuera imperante poner en práctica la misericordia y el amor cristiano. Viviendo de forma similar al lugar en el que estuvieran insertados.

TODO SEA A MAYOR GLORIA DE DIOS

Eduardo M. Clemens.

Presidente Honorario.

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